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| El Buen Maestro en Sanación debe de Tener mucha Paciencia para Entender a sus Alumnos y Entender que ellos no Entiendan |
El buen Maestro es el que aguanta año tras año la ignorancia e impertinencia de sus alumnos.
Tenga en cuenta que un alumno o discípulo llega al Maestro “cargado” con prejuicios, tabúes, miedos, enseñanzas erróneas, dudas, inseguridades, ideas preconcebidas, etc.
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| Todo lo que Hace el Buen Maestro tiene un Significado Trascendente aunque el Discípulo no se pueda percatar de ello por el momento |
Un alumno no puede aprender, no puede desarrollarse si no se “abandona” al Maestro, confía en él plenamente y se “abre” y predispone a las nuevas enseñanzas.
El buen alumno es aquél que es consciente de que todo lo que hace y dice el Maestro tiene un significado, una trascendencia para el bien del alumno y de la Humanidad.
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| El Buen Maestro Enseña con su Vida y Energías más que con Palabras |
El alumno debe de confiar plenamente en su Maestro y pensar siempre que si el Maestro lo dice por algo será, aunque en ese preciso momento no lo comprenda o no lo pueda ver. Cuando el discípulo confía en el Maestro y piensa que si no lo entiende hoy lo entenderá mañana, lo podrá ver en el futuro.
De todas formas ningún alumno o discípulo debería desconfiar de su Maestro por dos motivos:
Primero, si desconfías de tu Maestro ¿por qué lo sigues entonces?, búscate mejor un Maestro en el cual confíes, si no, estarás perdiendo el tiempo. Segundo, la desconfianza es mala consejera y “abre” el Alma humana a la canalización de energías negativas como lo pudieran ser dudas, celos, envidias, rivalidades, discusiones violentas, etc.
| El Buen Maestro nunca Pierde ni Gana porque su Misión de Enseñanza y Guía es por Amor, o sea, Desinteresada |
Está claro que si el alumno aún no sabe siquiera “sumar” no se le pueden enseñar los “logaritmos” o las “raíces cuadradas”. Tampoco las entendería.
En lo referente a las Terapias Vibracionales, el Alma y la vida del ser humano, la comprensión de las energías que interactúan con las nuestras propias y las enseñanzas trascendentales elevadas ocurre como con las matemáticas: “Si ni siquiera sabes “sumar” ¿cómo vas a entender una “ecuación"?”.
El problema de algunos alumnos es que cuando aprenden a “sumar” se creen que ya se lo saben “todo”, o sea, que ya son Maestros. Es entonces cuando el alumno, apoyándose en sus viejas creencia erróneas que afloran ahora, de nuevo, a la superficie de su Alma lo llevan a perder la confianza y el respeto para con el Maestro, llenándose de soberbia, vanidad y orgullo, creyéndose más que el Maestro. La explicación anterior se podría llamar “la caída espiritual del alumno”...































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