lunes, 17 de octubre de 2022

"Para que todos sean uno, como yo, Padre, en ti, que ellos también sean uno en nosotros" (Primera Parte)

"Para que todos sean uno, como yo, Padre, en Ti"

"Para que todos sean uno, como yo, Padre, en ti, que ellos también sean uno en nosotros"

La frase anterior demuestra que Jesucristo no era tonto, ni mucho menos, al contrario, demuestra que con su corta edad era poseedor de una sabiduría fuera de lo común.

La premisa anterior, que dijo, predicó, enseño Jesucristo, es una prueba palpable, potente, sin lugar a dudas, de que el Hijo de Dios conocía las Leyes de Interacción y Resonancia Energética.

Pero ¿cuál sería el lazo anímico de unión entre Jesús y Dios que el ser humano aún no lo poseía?, pues, sin dudad alguna, el amor. Sí, AMOR con mayúsculas.

Esto no quiere decir que los seres humanos no estemos unidos a Dios y a Jesucristo, o sea, a otros seres espirituales, sino que, el hijo de María y de José, deseaba, pedía a Dios que la unión entre todos fuera una unión de amor.

La Unión, si es de Amor, si que hace la Fuerza

Sabemos también que el amor es una energía, la más poderosa del universo, que Dios mismo es amor, pero, que Jesús deseará una unión de amor entre los humanos, otros seres y Dios, es la confirmación que todos estamos unidos por las energías, que todos somos uno, aunque la conexión energética entre seres sea a distintos niveles según frecuencia vibratoria de energías con las que vibre cada uno.

Que los seres humanos y otros seres, como podrían ser los ángeles rebeldes no vivan (expresen en su existencia), con/el amor, no por ello desaparece la conexión energética entre toda la creación.

Por otra parte, sabemos, sí, lo sabemos, que el lazo de unión más fuerte que existe entre los humanos es el amor. Esto nadie lo pondrá en duda. Aunque se trate de un amor con adjetivos, un amor limitado, un amor interesado y perecedero. El ejemplo lo tenemos entre los enamorados, entre madres que por "amor" darían su vida por sus hijos, o hijos que matarían por el amor que sienten por sus padres.

Los crímenes pasionales, en este caso tanto pasionales (emocionales), como sentimentales, son penalizados más suavemente, ya que los jueces mundanos, sean conscientes o no de ello, entienden que el "amor" (en estos casos amor interesado, o sea, miedo), es una fuerza muy potente que puede hacernos perder la cabeza y cometer locuras.

continuará...

Damián Alvarez



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Gran Era del Amor