miércoles, 4 de marzo de 2015

La Oración del Padre Nuestro. El Gran Secreto Desvelado (Tercer Parte)

Los Grandes Secretos del Padre Nuestro por fin Desvelados

Ya hemos visto en artículos anteriores cómo y por qué se debe de rezar la oración del Padre Nuestro, así sea para sanarnos, guiarnos e iluminarnos personalmente, o para elevar la frecuencia vibratoria de la humanidad y del planeta en que vivimos.

No cabe la menor duda, de que la oración del Padre Nuestro nos trasciende como individuos, pero ¿qué grandes secretos encierra la “oración perfecta”?

Lo que sigue, no es que lo diga yo, yo solo lo desvelo, a través de un análisis lógico. Recuerde, en todo momento, que son las palabras de Jesucristo (el hombre más grande del mundo (demostrado por su trascendencia e influencia en la educación, guía e historia de la humanidad)) las que dictaron la oración a la que nos referimos.

Santificado sea Tú Nombre Jehovah

“Santificado sea tú Nombre”

La segunda parte de la oración del Padre Nuestro engloba tres grandes misterios: Por un lado tenemos la palabra “santificar”, por otro lado tenemos “tú Nombre” y tercero ¿por qué debemos santificar el nombre del “Padre Nuestro que estás en los cielos”.

“Santificar” significa bendecir, alabar, dar gloria, adorar, dar poder, elevar, “hacer santo”. Las palabras de Jesucristo no dan pie a confusión alguna: “Santificado sea tu Nombre”. El nombre de nuestro Padre Celestial es sagrado, poderoso, glorioso, ya se encuentra santificado, y todos debemos santificarlo, alabarlo, darle gloria. Pero ¿cuál es el Nombre de Dios para así poderlo santificar?

Jehova o Jehovah es el nombre de nuestro Padre Divino. Debemos dar poder a ese nombre, no porque no lo tenga en sí, sino para poderlo utilizar con beneficio propio como el mantra que representa las energías más poderosas del universo, como la fuerza energética creadora de amor que impregna todo: “Llenos están el cielo y la Tierra de tú Nombre Señor”.

Jehovah. Energías Poderosas de Protección, Sanación y Creación

Jehova o Jehovah (para los iniciados) se debe de adorar como la fuerza dinámica de la cual hemos partido y a la cual volveremos. La fuerza poderosa de la creación, y por tanto, también de la renovación de la salud y de la felicidad.

Jehova o Jehovah significa “el que era, el que soy y el que seré”. Jehova o Jehovah significa “yo soy” para la interpretación personal mundana que requiere un pronombre delante del nombre, pero Jehova o Jehovah realmente significa “soy”.

¿Quién podría ponerle un adjetivo a Jehova? ¿Quién podría definirlo sin limitarlo? “Soy” es Su Nombre.

Glorifica el Nombre de Tu Dios. Hazle sombra al Diablo

Santificamos el Nombre de Dios porque nos sentimos orgullosos de ser seres creados a imagen y semejanza de “Soy”, y porque sabemos ahora de su gran poder sanador (poder  restaurador del equilibrio natural): Jehovah, Jehovah, Jehovah.

Tenga en cuenta que existen seres negativos en el universo que no le rinden culto al Nombre de Dios sino que lo desprecian, así sea por ignorancia, maldad o engaño.


Glorifica el Nombre de Dios, canta Su Nombre, identifícate con tú Creador, siéntete uno con Él, pertenece al club de los  nuestros, al Club de los Amigos de Dios. Hazle sombra al Diablo.

Damián Alvarez
Gran Era del Amor